La Voluntad

Nov 07, 2021

El crecimiento del ser humano implica la evolución de una gran cantidad de aspectos, solemos cambiar el tipo de música que escuchamos, el tipo de ropa que usamos, los amigos con los que salimos, todo está en constante evolución, cambio y adaptación a nuestra nueva realidad, pero ¿se han parado a pensar si sus hábitos han cambiado? ¿o siguen siendo los mismos de siempre? Es más, ¿sabes cuáles son tus hábitos?

Un hábito es una conducta repetida regularmente, que requiere de un pequeño o de ningún raciocinio y que es aprendida, más que innata.

Comencemos por los de la alimentación, que puede sean los más fáciles de identificar, por ejemplo: “no desayuno, siempre tomo gaseosas, no como frutas, no me gusta el agua, no como vegetales” todos estos son hábitos que seguramente te acompañan desde hace años, te aseguro que no sabes desde cuándo, simplemente son parte de ti. El orden de los espacios y la forma de abordarlo también van de la mano con los hábitos

Nuestras formas de pensar y de actuar vienen configuradas inconscientemente por nuestras vivencias, emociones, experiencias, por lo tanto, todos nuestros hábitos, (físicos, afectivos, morales, sociales, intelectuales), se configuraron en nuestro inconsciente teniendo como base nuestras experiencias y la de nuestros ancestros.

Identificar los hábitos, poder clasificar su influencia en nuestras vidas y su origen, es fundamental porque nos ayuda a determinar cuáles han aportado crecimiento y cuales han significado estancamiento o auto agresión, además que nos ayuda a comprender que ninguno de ellos son realmente nuestros, puede que sea heredados de un padre, de un abuelo, consecuencia de un evento doloroso o de un aprendizaje social.

Si estamos buscando un cambio es necesario tener una meta y un plan para lograrlo, por eso es importante tener el mapa y el objetivo a cumplir bien definido, sé de dónde vengo, lo que quiero, cómo lo quiero y que debo hacer para lograrlo.

Cambiar un hábito requiere de voluntad y decisión, la voluntad se ejercita, se fortalece, imaginemos que es un músculo que necesita entrenamiento y preparación para la carrera, son necesarios mínimo 66 días de dedicación para poder instalar un nuevo aprendizaje que vaya por encima del viejo. El cambio lleva tiempo porque podría ser una mala idea pretender cambiar un hábito de manera agresiva, erradicar de golpe las gaseosas, por ejemplo, imaginemos que tengo 25 años tomando gaseosas y un día me levanto y ¡zaz! Las gaseosas están fuera de mi vida, ¿crees que pueda aguantar más de un mes así? Hay quienes lo han logrado y eso es admirable, pero la gran mayoría no lo logra, ponernos metas tan altas y tan abruptas que tienden a llevarnos a la frustración, porque los cambios radicales implican resistencia inconsciente que nos lleva al auto saboteo. Mi recomendación es que comiences a forjar tu voluntad con pequeñas metas, si para mí es muy difícil cambiar mis hábitos de alimentación, pues comienzo cambiando otros, por ejemplo, empiezo a ejercitar el “músculo” de la voluntad manteniendo un área de mi cuarto ordenada, por ejemplo, la mesa de noche. Este ejercicio me irá fortaleciendo para el día que decida hacer un cambio que requiera de mayor esfuerzo.

Ponte metas claras, alcanzables, no te lleves a la frustración, no pienses que los esfuerzos son “en contra de tu voluntad” son en contra de la flojera, para forjar tu voluntad. Es satisfactorio demostrarnos de lo que somos capaces, ¡yo sé que tú puedes!

¡Tú también lo sabes!

Cree en ti y da el paso definitivo para lograr lo que tanto anhelas.

Andrea Kurishi