¿Ordenar antes de morir?

Apr 10, 2021
Lo único seguro que tenemos al nacer es que vamos a morir y de la muerte poco se habla, es un tema que se evita y al que se le ponen sinónimos para no sentirlo tan frío y cruel. Transcender, cambiar de plano, mudarse al cielo, irse con Dios.
Hay un libro llamado “El Arte sueco de ordenar antes de morir” lo leí el año pasado comenzando la pandemia, me enganchó la claridad de Margareta Magnuson para abordar un tema tan poco hablado.
La muerte y el orden pareciera que no tienen mucho que ver, hasta que te detienes a pensar un poco en ello. Somos dueños de miles de objetos, desde lápices hasta viviendas. ¿Te puedes imaginar la gama de cosas que hay en esa escala?
Libretas, libros, hojas, bolígrafos, computadores, celulares, fotografías, zapatos, blusas, sacos, pantalones, trajes de baño, accesorios, documentos, ollas, vasos, copas, cubiertos, sillas, manteles, objetos de decoración, electrodomésticos, casas, carros, sombreros, envases.
Podría pasar todo un día describiendo a detalle TODO de lo que somos poseedores y me faltarían cosas por nombrar.
La vida me llevó a reconocer que no somos verdaderamente conscientes de esto hasta que muere algún familiar muy cercano.
Objetos y decisiones van agarrados de la mano, mantener un suéter en tu vida implica una decisión, así como la implica deshacerse de él.
¿Qué pasa cuando mueres? ¿Quién queda con esa responsabilidad? ¿A quién quieres dejarle esa responsabilidad?
¿En algún momento has pensado en ese tema? Probablemente no, porque no vamos por la vida pensando que en serio nos vamos a morir. Especialmente si tenemos un estado de salud que indica que queda mucho camino por recorrer.
Cuando fallece un familiar cercano, una madre, un padre, un hijo, una buena pareja, entramos en un profundo estado de caos interno y el desorden se desborda. Y son los objetos los principales disparadores de emociones, a veces grandes cómplices para hacernos drenar lo que tenemos contenido, otras veces frenos que nos mantienen estancados en alguna etapa del duelo.
Para los que quedamos vivos tomar decisiones sobre objetos ajenos puede ser difícil y postergable. Si nos cuesta tomar decisiones sobre nuestras propias cosas, imagina tomar una decisión sobre los objetos de otro que ya no tiene voz.
Este tema es complejo, incómodo y hasta doloroso. Reconocerlo es un acto de valentía y considero que una hermosas herencia sería dejar la vida con los objetos ordenados, clasificados y las instrucciones claras.
Escribo estas líneas porque reflexionaba sobre la importancia de ordenar para vivir el HOY, pero también la importancia de ordenar para el futuro seguro que es la muerte.
Al menos yo me quiero ir dejando la menor cantidad de cargas posibles, por mi paz mental en el hoy y por el amor que siento por los que me rodean, porque sé en carne propia que ordenar las cosas de un ser amado, que ha fallecido, duele.
Te dejo esto por acá y espero que te deje pensando.
Un abrazo de corazón a corazón
Andrea Kurishi