Vivir desde el Ser

Dec 05, 2021

¿Alguna vez te has sentido emocionalmente incoherente?

La primera vez que choqué de forma consciente con esta sensación fue cuando reconocí que tenía frente a mí a la FRUSTRACIÓN. Te explico, estaba sentada en mi cuarto, sintiéndome frustrada porque no debería sentir frustración, porque se supone que tengo que vibrar alto, en positivo, pero me siento culpable por sentirme frustrada, etc., etc., un espiral de incoherencias.

Esta es una palabra a la que le tenemos cierto rechazo, que se asocia con otras sensaciones como insatisfacción, sufrimiento, fracaso, impotencia. Si revisamos con atención nuestra vida observaremos que ésta ha sido un continuo enfrentarse a situaciones de frustración, de hecho, sería dañino para una persona vivir totalmente alejado de ellas, así como vivir sumergido en ellas.  Estudios han demostrado que los niños a los que se les complace en todo para “no afectarlos” resultan ser adultos que tienen muy baja tolerancia a niveles medios de frustración. Esta sensación nos enseña a valorar lo que tenemos y que no todo lo deseado puede ser obtenido.

¡Siempre es necesario permitirnos ser humanos y sentir! 

Ordenar es un acto que nos puede conectar de manera muy rápida con la frustración. No tener las cosas listas en el menor tiempo posible, no encontrar lo que estamos buscando, sentir que no tenemos ayuda, no saber por dónde empezar, todas situaciones asociadas al orden que nos pueden descolocar en un segundo.

La clave acá está en ir un paso adelante de la acción y reconocer la emoción antes de estallar en llanto, en gritos o en discusión.

El proceso de orden, comienza con el orden interno, lo que implica mirar hacia adentro y darnos el permiso de ser humanos y aprender a observar nuestros estados emocionales, comprendiendo que todos son válidos, incluida la frustración.

Hay que dejar de polarizar entre las emociones positivas y las negativas, porque lo importante es vivirlas todas del el Ser para poderlas trascender. Si permitimos que las emociones dominen nuestros días y nuestras reacciones, la realidad es que no seremos dueños de nuestras vidas. 

Todos nos hemos sentido molestos, tristes, estresados, frustrados, sobrecargados, la diferencia entre unos y otros la hace la capacidad de abrazar la emoción, comprenderla, darle su justa importancia y permitirnos avanzar sin que ella nos domine. 

Mientras más me observo, más me ordeno porque no se puede ordenar lo que no se conoce.

Durante el camino del orden podemos aprender a abrazar  las sensaciones, las emociones y permitirnos ser, con conciencia, eso nos da la posibilidad de aceptar y reconocer nuestra humanidad, dejando de luchar contra las emociones y el “deber ser” que nos hace caer en incoherencia emocional y no nos permite vivir desde el Ser . 

¡Ordena! ¡Tus sensaciones, tus emociones, tus espacios, tu agenda! Comienza por lo que sientas que es prioridad, por lo que te resulte más sencillo, por dónde tú quieras, pero COMIENZA.

Con amor,

Andrea Kurishi